Querido Gran Amor:
Esta carta quizá no logre
contener mi emociones y por eso intentaré hablarte de lo que me pasa, lograr
abrir tu corazón y que te hagas una idea de lo que siento… lo que siento por
ti.
Quisiera ser un poco más valiente
y tener ese gran don para darte un gran discurso, para romper las leyes de la razón,
agitar un poco la locura, para poder esfumar todos tus miedos y hacerte una
persona más impulsiva.
Sé que no soy buena para las palabras,
lo mío es escribir cobardemente... Por lo que solo quiero expresarme, desahogarme….
Que solo leas esto, ahora que voy a empezar a olvidarte.
Para recorrer este largo camino,
debo alejarme y esperar, quizá no sea la solución a mis males… Pero en algo
debe de ayudar…
La distancia y el tiempo son
crueles… los efectos van algo lentos y yo todavía quiero volver a verte.
Yo sé que nunca podré ser la
persona por la que todo darás y mucho menos a la que amarás, hice todo esfuerzo
posible porque te interesaras en mí, buscando excusas y situaciones, aunque
nada pareció funcionar. Quería regalarte
mi mundo, un mundo parecido a ti, hecho para ti… Tal vez con mucho sarcasmo y
un poco al revés, donde sonrieras cada día y fueras más feliz, donde te
sintieras libre… Y si algún día te pesaran los pasos, contaras conmigo para
ayudarte a volar, pero para ti, eso no fue suficiente y me vi obligada a
renunciar… Y así, poco a poco, perdí las fuerzas para luchar por ti y tu felicidad,
pero no te culpo, no soy lo que realmente esperas, no lleno tus expectativas,
aunque yo no puedo dejar de preguntarme ¿Por qué solo TU llenas las mías?.
Si, lo acepto… el error fue mío, por quererte cada día mas,
por hacer crecer mis sueños y esperanzas de una simple mirada, una dulce
sonrisa y de un sincero “te quiero”. Aún recuerdo esos días, cada detalle, cada
palabra; las que tal vez no tienen ningún valor o significado para ti.
Hoy me peleo con mis decisiones,
fue duro el trayecto; corté relaciones con el amor. Siempre fui una optimista
con ese tema, y en todo caso, gracias por volverme a la realidad; de que el
amor no es para todos y tal vez la solución, sea dejar de esperar.
Sonará raro esto, pero yo una vez
me enamoré; viví la hermosa sensación de ser feliz a través de otra persona, de
dar todo a cambio de una bella sonrisa. Hoy se me hace difícil luchar contra
mis miedos, de pensar que no voy a volver a encontrar una persona como tú que
me haga sentir, luchar contra la impotencia que me produce haberla encontrado y
tener que aceptar que no es para mí.
Quedaron muchas palabras por
decir al aire, mismas que aun mantengo la esperanza de poder decir y olvidando
los prejuicios, las puedas oír. Esas mismas esperanzas son las que me ayudan a
mostrar una sonrisa espontánea y alegre, que oculta el dolor que me causaste… Ese
dolor que espero nunca te ocasionen.
Sé que crearas una vida sin mí a
tu lado, pero no importa… Tú te perderás un amor sincero y yo la oportunidad de
demostrarte lo que por ti yo siento.
Todo se acabó, soy una persona y
el primer paso es decir el adiós definitivo, al que será probablemente mi mayor
historia de amor no correspondido. Hoy comienzo a olvidar, acomodar mi corazón y
volverte al lugar de una persona normal.
Por un momento tendrás a esta
tonta enamorada, pero algún día me cansaré de esperarte y ese será el gran final,
te amo y lo seguiré haciendo… Pero a medida que pase el tiempo, mi corazón podrá
olvidar y esta carta la última en recordar.
Y si esta carta llegase a
parecerte demasiado, perdóname por ofrecerte lo mejor de mi vida, por darte lo
mejor de mí… Perdón si me he equivocado, la verdad, todo fue sin querer… Perdóname
por creer que eras tú la persona indicada.
Hasta siempre... Hasta alguna vez…
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