“Oye Karen y odias a
(inserte aquí el nombre que usted guste)?”
A ver pelusines ante los
cuestionamientos de este tipo debo escribir una entrada completa…
Pero antes de comenzar a
explayarme, debemos definir esta palabra.
Según la RAE, el ODIO es
“antipatía y aversión hacia ALGO o ALGUIEN, cuyo mal se desea”. Mientras
que WIKIPEDIA (obvio no podemos dejar de lado la definición de tan memorable página),
dice que el odio “es un sentimiento de profunda antipatía, disgusto, aversión,
enemistad o repulsión hacia una persona, cosa o fenómeno, así como el deseo de
evitar, limitar o destruir a su objetivo”.
Entonces… Si analizamos bien
estos conceptos, el ODIO, no es más que generar un sentimiento hacia alguien o
algo en base a la importancia que le des tú mismo a tal o cual cosa/persona…
Que porque?!?! Sencillo, si algo te hace tener este sentimiento es porque te
“preocupa” o te mantienes al pendiente de ello…
A veces el odio es conocido como
lo contrario al AMOR, pero la verdad es que no están muy lejos de ser
parecidos; los dos son grandes sentimientos, de grandísimas dimensiones, profundos,
duraderos e intensos.
“Del odio al amor hay un paso y viceversa”
Yo no puedo odiar a nadie, pues
no creo que la persona que me CAGA, sea tan “valiosa” para mí que deba de tener
o merecer un SENTIMIENTO o que yo deba dedicarle un poco de mi VALIOSO tiempo o
incluso mi interés… Ante esto, está la INDIFERENCIA…
Ahora bien, yo siempre uso el término
“aborrecer”. Muchas de las veces confundimos el “odio” con un: “no me gusta”, “no
me cae bien”, “me caga”, peroooo como ya lo hemos visto anteriormente, este es
un sentimiento mucho más complejo que todas estas expresiones (igual de
complejo que el AMOR). Para mí (como a muchos de ustedes) hay cosas, situaciones
y personas que simplemente me disgustan, lo cual es sumamente normal. Ante todo
eso intentamos mantenernos distantes, pero SIN prestarle atención y/o
importancia, sin ningún valor para nuestra vida, es nada más mantenerlo fuera
de nuestro alcance para que no nos moleste. Es como esa puta mosca que lleva un
rato rondándote y que solo tu manoteas y manoteas, hasta que la desgraciada
opta por largarse a chingar a alguien más, bueno pues así mismo pasa con esas
personas y situaciones… Debemos de aprender a no darles importancia y esperar
que dejen de jodernos.
-“Oye karen, pero te estas
tomando el tiempo de publicar cosas sobre ‘esas personas’”
-Si mira, ahorita no me estés
chingando jajajaja ok no
El punto no es que hable de
ciertas personas, es de las situaciones por las que estoy pasando… Y no es que
sienta odio hacia… Es el hecho de darme cuenta de que depende de cada uno de
nosotros dejar de largo todas esas situaciones ridículas y de toda esa gente,
para poder vivir plenamente ó estar angustiándonos por lo que hacen o dejan de
hacer, por el culpable de tal o cual situación, dejando pasar la PRECIOSA Y
CORTA vida en darles importancia y valor a cosas/personas que no deberían
tenerlo. En realidad es algo tan sencillo…
-Te interesa tal o cual persona? –
NO
-Te perjudica en algo la situación
o lo que dice X persona de ti? –NO
- Has dejado de dormir, comer o
concentrarte en tus cosas por estar al pendiente de tal situación o tal
persona? –NO
Así de fácil es la respuesta a la
pregunta con la que abrí ésta entrada.
No se dejen consumir por este
sentimiento, que a la larga solo les dejará un poco de tiempo para disfrutar de
lo bello que es la vida y con muchos achaques en la salud. Recuerden que su
hermano; el AMOR, es mucho más bonito hacerlo (carita perversa) y predicarlo,
pero eso lo dejaremos para otra entrada la siguiente semana.
Espero les haya servido de algo
mi opinión. Yo me despido no sin antes mandarles un beso en la boca… Del estómago.
Cuídense mucho y nos vemos, ahí de rato.
Ah y recuerden, los blanquillos a
final de cuentas… Son huevos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario